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Faith and Encouragement

Matthew 6:33

Christians and the question of voting

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Few could have imagined the events that are currently unfolding in light of the Brexit “earthquake”.  It is said that many have changed their opinion after seeing the political and economic consequences that this decision has triggered, which cannot be fully understood at this time.

The fact that the UK has not yet left the European Union and that everything is exactly the same as the day before the referendum makes us realize that all these “consequences” (the London stock market plunge, devaluation of the pound and  alarmist messages from world leaders) have been orchestrated by “the powers that be” behind the financial and political systems, pulling the strings.

This can lead us to wonder whether these candidates or parties represent what we really want.  Is it worth voting?  Should Christians be involved in politics at all?

The truth is that nowhere does the Bible encourage us to participate in politics. But why not? Psalm 146:3 explains:

“Don’t put your confidence in powerful people;
    there is no help for you there.” (NLT)

Another translation reads:

“Do not put your trust in princes,
    in human beings, who cannot save.” (NIV)

Although Christians are told to pray for those in authority (1 Tim 2:1-2), there are no instructions anywhere in the Bible to seek political authority for ourselves or participate in political campaigns or decisions.

As Christians, we have been redeemed by the blood of Christ in order to live in unity (1 Corinthians 1:10). However,  those who are involved in politics often find themselves divided on opposing sides, debating and arguing with each other.

When we take a step back from politics, we can be truly united in Christ, beneath His flag, as subjects of God’s Kingdom.

We must not forget that this Kingdom will replace all human governments and will remain forever (Daniel 2:44, Psalm 2).

The Bible also warns us that politics is part of “the world” and we read in 1 John 5:19 that “the whole world is under the control of the evil one”.

Jesus is our only leader and he himself refused to become a temporary ruler (John 6:15), instead of that, he said “My kingdom is not of this world” (John 18:36).

We can’t expect flawed human beings to bring true justice and peace to this world. Only Jesus can, and HE WILL.

Psalm 72, 1 Thessalonians 4:16-17

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Los Cristianos y el Voto

VOTAR o mejor BOTARLOS  a todos

 

Hoy en día asistimos a un evento cuyas consecuencias pocos hubieran imaginado.  Me refiero al “Brexit”, la votación llevada a cabo por los británicos para permanecer o salir de la Unión Europea, a la cual pertenecen desde 1973.

Hoy se dice incluso que muchos han cambiado de opinión al ver las consecuencias políticas y económicas que esta votación desencadenó, consecuencias que aún no alcanzamos a visualizar en su totalidad.

El hecho de que, en la práctica, el Reino Unido aún no ha salido del bloque europeo y de que todo sigue exactamente igual que el día anterior al de la votación, nos hace darnos cuenta de que todas estas “consecuencias” (desplome de los mercados bursátiles, volatilidad de los mercados de divisas y expresiones alarmistas de los líderes mundiales), no son más que creaciones de los grandes poderes detrás del sistema financiero y político, quienes son a quienes sirven las votaciones y financian las campañas políticas.

De allí que surjan las siguientes interrogantes: ¿representan los candidatos u opciones lo que yo realmente quiero?,  ¿vale la pena que los cristianos voten? , ¿deben los cristianos cifrar su confianza en la política?,

Lo cierto es que la Biblia no nos anima en ningún lugar a participar de la política, ¿por qué? El Salmo 146:3 explica:

“No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.”

Aunque a los cristianos se nos dice que oremos por aquellos que están en autoridad (1 Tim 2:1-2), no se nos dice en ningún lugar que busquemos llegar a ser una autoridad política o que participemos en elegirlas.

Los cristianos hemos sido comprados con la sangre de Jesús para mantenernos en unidad (1 Corintios 1:10), sin embargo, quienes participan en campañas políticas a menudo terminan enemistados, divididos, debatiendo y discutiendo entre ellos.

Cuando nos apartamos de la política, podemos llegar a estar verdaderamente unidos en Cristo, bajo Su reino, el Reino de Dios.

No debemos olvidar que este Reino reemplazará a todos los gobiernos humanos y únicamente él subsistirá para siempre (Daniel 2:44, Salmo 2).

Por otro lado, la Biblia también nos advierte que la política está bajo el control del mundo, “y el mundo entero está bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19).

Jesús es nuestro único líder y él rehusó convertirse en un gobernante temporal (Juan 6:15), en vez de eso, dijo “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36).

¡Sigamos esperando en nuestro único Rey y Líder, Jesucristo!  

Alejémonos de la política, la cual sólo nos divide y sirve a los adversarios del Reino de Dios.

La paz de Cristo sea con todos ustedes.

Celebrating friendship

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Why is it that FRIENDIVERSARIES aren’t a thing??? Well, in our world, they now are.

Today, we are celebrating a very special “friendiversary”, with a beloved friend that came into our lives 4 years ago. In fact, she literally RAN into our lives; across the street, out of the blue🙂🙂

It was such a beautiful thing; full of the joy of the LORD, she ran to talk to me, someone she’d never actually met before. I was a teacher on a language program where she was studying, so we had seen each other but never spoken. But that evening, on 26th May 2012, whilst I went downstairs to put out the garbage, she saw me and ran towards me and started chatting. I remember that it was quite general small talk, until she finally mentioned: “by the way, I’m getting baptised tomorrow!”

BAPTISED!!! I almost jumped for joy. I immediately invited her upstairs to meet my husband, and we both made plans to attend her baptism the next day. Shortly after that, she had to go back to the USA where she’s from, thousands of miles from here😦😦 But we have kept in touch via Skype and Whatsapp, and even participated in a mission together in Bolivia.

God is good. Friendship should be celebrated. Even if you are living on different continents, with modern technology you can still enjoy each other’s company and give thanks for everything you’ve shared with that person. If you don’t remember when you met your best friend, make up a symbolic date and stick it in the diary!!!

“Friendship is born at that moment when one person says to another: ‘What! You too? I thought I was the only one.”

—C.S. Lewis

¿Deberían los cristianos pagar el diezmo a sus pastores?

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Hoy en día, prácticamente todas las iglesias evangélicas y protestantes, así como la iglesia mormona, cobran o perciben de sus feligreses el diezmo en dinero (10% del salario de una persona), alegando que se trata de una ley de Dios para los cristianos.

Muchos pastores y fieles pagadores del diezmo a menudo citan pasajes del Antiguo Testamento para justificar su cobro en nuestros días, por otra parte, expertos Biblistas y cristianos estudiosos consideran el cobro del diezmo en dinero como una práctica errónea y sólo aplicable al pacto de Dios para los Judíos.

De aquí que surjan las siguientes interrogantes: ¿con qué motivo fue instaurado el diezmo?, ¿debía pagarse en dinero?, ¿deberían pagarlo los cristianos hoy?, ¿deberían vivir de él los pastores?

Lamentablemente, por todas partes se ven con más frecuencia cultos donde el foco central es el dinero, con prédicas totalmente opuestas a las enseñanzas de Jesucristo (por favor lea Mateo 6:19-24 y Mateo 19:21-24). Es el llamado “Evangelio de la Prosperidad”, que se caracteriza por promesas de bendición económica (a menudo “multiplicada por miles”) a cambio del dinero que los fieles entreguen al predicador. En estos cultos, apoyados por un show de luces y música subliminal, se va preparando la mente de los asistentes para que literalmente vacíen sus bolsillos.                

Los diezmos en el Antiguo Testamento

Si analizamos lo que dice la Biblia respecto al diezmo, que por cierto  sólo se menciona en el Antiguo Testamento, nos daremos cuenta de que éste era en realidad un sistema de ahorro que tenía por objeto proveerse de los recursos necesarios para asistir a las fiestas que se celebraban anualmente en la ciudad de Jerusalén, sistema que dista mucho del diezmo en dinero que se exige hoy en las iglesias.

Los diezmos que Dios ordenó a los israelitas en la Ley dada a Moisés consistían únicamente en frutos, granos y otros productos de la tierra, y solamente en un caso extraordinario podían transformarse en dinero. Levítico 27:30 señala: “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová”. Y Malaquías 3:10 -pasaje que repiten vez tras vez los cobradores del diezmo en sus prédicas- lo confirma: “Traed todos los diezmos al alfolí (es decir, al granero del templo) y haya alimento en mi casa y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

Note que la Biblia dice “y haya alimento en mi casa” y no “y haya dinero en mi casa” a pesar de que el dinero ya existía en tiempos del establecimiento de este mandato. Deuteronomio 14:22-26 así lo confirma:

“Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia” (RV 1960).

Es decir que el diezmo que se recolectaba consistía únicamente en productos de la tierra y si éstos que no se podían llevar al lugar que Dios señalaría (Jerusalén) para comerlo allí por encontrarse uno muy lejos, sólo entonces se podían vender únicamente con el fin de conservar el dinero para comprar víveres y comerlos en familia durante las fiestas sagradas! Dicho de otro modo, el diezmo era un ahorro para el consumo del propio diezmador y su familia durante las fiestas anuales y no para financiar o enriquecer a ningún líder religioso.

Además, la misma Ley de la cual citan los cobradores del diezmo actual, ya que el Nuevo Testamento no los menciona en ningún versículo, establecía a continuación que todo el pueblo debía contribuir para cubrir las necesidades de los menos favorecidos. Deuteronomio 15:11 señala:

“Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: abrirás generosamente tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra“. ¿Cumple también este aspecto de la ley del diezmo el pastor de su iglesia? ¿Ayuda con los diezmos que cobra a los demás hermanos, a los pobres y menesterosos de la iglesia?

Convenientemente, estos predicadores del diezmo sólo se acuerdan de la Ley judía cuando quieren justificarlo para sí, pero para lo demás insisten en que “estamos en el periodo de la gracia y no de la Ley”. En efecto y tal como dijo el apóstol cristiano Pablo, los cristianos “ya no están bajo Ley (incluyendo la ley del diezmo) sino bajo gracia“, que es la bondad o favor inmerecido de Dios para nuestra época (Romanos 6:14). Si insisten en citar la Ley judía para justificar el cobro del diezmo, ¿por qué no cumplen también otros aspectos de esa ley como circuncidarse o sacrificar animales cada vez que cometen un pecado?

El sistema de ofrendas del Nuevo Testamento

La Biblia dice claramente que la Ley de Moisés fue cumplida y luego abolida por Jesucristo en la cruz, por lo tanto, sus disposiciones ya no son aplicables a los cristianos del nuevo pacto, a partir de la crucifixión y resurrección de Cristo (por favor lea Gálatas 3:1-24; Romanos 7:6; Colosenses 2:14 y Hechos 15:1-31).

Para los cristianos, específicamente respecto a contribuir a la iglesia, el Nuevo Testamento establece un sistema PROPORCIONAL en reemplazo del sistema PORCENTUAL de la Ley judía. Este sistema proporcional es además VOLUNTARIO (por favor lea 1 Corintios 16:1,2; 2 Corintios 9:1-7).

Como se ha dicho, en ninguna parte del Nuevo Testamento se indica que los apóstoles y otros cristianos cobraran diezmos, por el contrario, el apóstol Pablo, quien tenía la costumbre de trabajar para mantenerse (Hechos 18:1-3), dijo:

“Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo.  Tampoco hemos buscado honores de nadie; ni de ustedes ni de otros. Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos,  así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!  Recordarán, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas para proclamarles el evangelio de Dios, y cómo trabajamos día y noche para no serles una carga. Dios y ustedes me son testigos de que nos comportamos con ustedes los creyentes en una forma santa, justa e irreprochable.”(1 Tesalonicenses 2:5-10)

A la luz de lo que la Biblia enseña, se desenmascara este negocio abusivo y fraudulento del cobro del diezmo o diez por ciento de los ingresos de cada miembro de la iglesia, enseñado por líderes y pastores que sólo buscan vivir gratis de los demás, la mayoría de ellos sin realizar más trabajo que un pequeño sermón a la semana y sin siquiera sentir remordimiento si viven en lujo mientras sus feligreses pasan necesidad.

En realidad, estos cobradores del diezmo no tienen presente la advertencia de Jesús acerca del día en que todos tendremos que rendirle cuentas (2 Corintios 5:10), en Mateo 7:22 y 23 Él declara:

“Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’ Y entonces les declararé: ‘Nunca los conocí; apártense de mí, hacedores de maldad’”.

 

Paz de Cristo.

Has prayer become a guilty burden?

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I ought to pray more”. “I ought to do more exercise”. “I ought to eat healthier”. Is your inner monologue anything like this? If it is, there’s a good chance that you might be… a normal human being! I think we are all plagued with feelings of guilt and inadequacy, especially when it comes to our spiritual lives and exercise routines. However, Christ came to set us free. Free from guilt and regrets; he wants us to be joyful and light like little children, who can laugh and rejoice and feel thankful.

How can we achieve this? I am no expert on the topic, but I wanted to share some reflections that have come to mind:

  1. Sing more!

Even if you’re really bad at it, singing is good for your soul. We let go of tensions, we forget ourselves and our deep worries and we let the music take us. When we praise God with all our heart, mind and lungs, we focus on Him and His greatness, rather than on our own feelings of guilt and failure.

  1. Improve your body language

Studies have shown that the position of our bodies has a massive impact on our mind and mood. There’s no need to feel uncomfortable or shy about standing up with your arms outstretched when praising God; it will lift your spirits to Him! If you don’t believe me, search for Amy Cuddy’s TED talk about this topic, it’s very impressive.

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  1. Simplify your life

Of course, this is easier said than done, but there is no other way. Finding more time to pray or exercise is not a matter of seeing how you can “fit it in” to your already busy schedule, you will only end up feeling frustrated and exhausted. Technology and entertainment can take up a massive amount of our time, and are often a waste of it. You may have to take some extreme measures, like trading in your smart phone for a Neolithic one or cancelling your subscription to Netflix, but whatever you feel led to do, be sure that the result will be FREEDOM; more free time without distractions, to be able to reconnect with God in prayer and with His Word.

  1. Don’t let the devil trap you with a false sense of guilt

The devil wants to trap you in these feelings of inadequacy and guilt; he will sap you of all joy and lead you into self-doubt and recrimination. I was once told: “if you feel a general sense of un-ease and guilt, this is from the devil, whereas God will usually pin-point a specific sin you have committed, so that you can repent and be freed from it”. Of course it’s impossible to say if this is the case without lifting up all these feelings to God in prayer, but if you do find that after praying deeply and repenting you’re still weighed down with the same burden of shame and heaviness, it is not because God hasn’t forgiven you or that you don’t deserve His love. Many dedicated and faithful Christians suffer from anxiety and depression, this is not a sign of a lack of faith or sinfulness, it’s part of being a broken human being in a frail, mortal body. As Christians we shouldn’t shun modern medicine or psychology; admitting that we can’t control how we feel is a brave and important step and a sign of a humble attitude, and we know that: When pride comes, then comes disgrace, but with humility comes wisdom.” (Proverbs 11:2)

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¿Qué es el Reino de Dios?

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La Biblia dice que debemos ponerlo en primer lugar en nuestras vidas (Mateo 6:33) y que debemos predicarlo a otros (Lucas 9:2).  Le pedimos a Dios regularmente en oración que venga a nosotros Su Reino, pero si alguien nos pidiera que explicásemos exactamente lo que es el Reino de Dios, ¿sabríamos cómo responder?

Creo que cuando muchas personas usan la expresión “El Reino de Dios” olvidan lo que la palabra “reino” significa.  Ciertamente, no es un estado del corazón o algún tipo de “buena vibra”. Según el diccionario, un Reino es un “territorio o estado con sus habitantes sujetos a un rey” (Real Academia Española).  Por lo tanto, cuando oramos que venga a nosotros el Reino de Dios estamos pidiendo que reine, no sólo en nuestros corazones y mentes, sino también en un territorio determinado:así también sobre la tierra.” (Mateo 6:10)

Jesús nos dice: buscad, y hallaréis” (Mateo 7:7).  Sin embargo, en lo referente al Reino de Dios, para poder buscar su significado tal vez necesitemos dejar a un lado nuestras ideas preconcebidas y hacerlo con una menta abierta, lo que podría llevarnos a cuestionar cosas que hemos creído toda la vida o que nos enseñaron personas en las cuales confiábamos.  Por lo tanto, que este viaje de investigación sea con oración. Toma un momento ahora para pedir la guía de Dios para poder entender más sobre este tema, que es uno de los principales en la Biblia.    

Para comprender el Reino de Dios debemos investigar primero su trasfondo en el antiguo testamento. Las profundas y muy relevantes profecías  del libro de Daniel hablan directamente sobre el tema.  Recomiendo que tomen tiempo de leer todo el segundo capítulo del libro de Daniel, que describe cómo Nabucodonosor, rey de Babilonia, tuvo un sueño muy extraño y buscaba encontrar a alguien que lo interpretara para él. Finalmente, un joven hebreo llamado Daniel pudo darle la interpretación que Dios había revelado. 

            “Después de tí vendrá otro reino, pero ese reino no será tan importante como el tuyo. Luego vendrá un tercer reino de bronce que gobernará sobre toda la tierra. Después habrá un cuarto reino que será tan fuerte como el hierro. Y así como el hierro es más fuerte y destroza todo, de igual manera ese cuarto reino destrozará a todos los demás.  Pero tú viste que los pies y los dedos de la estatua eran en parte de hierro y en parte de barro. Pues eso quiere decir que este reino estará dividido y tendrá sólo un poco de la estabilidad del hierro porque viste que el hierro estaba mezclado con el barro. Es decir que así como parte de los pies y de los dedos eran de barro y la otra parte era de hierro, de igual forma el reino será en parte fuerte y en parte débil. Y así como viste que se mezclaban el hierro y el barro, también los pueblos se mezclarán entre sí. Pero por más que se mezclen no serán un solo pueblo, como tampoco el hierro y el barro se mezclan totalmente.

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Y durante ese tiempo, el Dios del cielo creará un Reino eterno que no podrá ser destruido ni conquistado. Al contrario, ese Reino destruirá y superará a todos los demás reinos. ¡Es un Reino que durará para siempre! Majestad, tú viste una roca que se desprendió de la montaña sin que ninguna mano la empujara. Esa roca destrozó el hierro, el bronce, la plata y el oro. Eso significa que el Gran Dios te estaba mostrando lo que pasará en el futuro. Ese es el sueño y la interpretación es completamente cierta.” (Daniel 2:39-45)

Como podemos ver, en los versículos 44-45 de este capítulo tenemos una verdadera promesa para el futuro que aún no se ha cumplido: “…el Dios del cielo creará un reino eterno que no podrá ser destruido ni conquistado. Al contrario, ese Reino destruirá y superará a todos los demás reinos. ¡Es un Reino que durará para siempre!”  Sería imposible sostener que este texto habla de un Reino que sólo existe en los corazones humanos.

Esto nos da mayor seguridad y esperanza. Si tomamos en serio estas palabras del libro de Daniel, sabremos que Dios intervendrá y “destruirá a todos los demás reinos”corruptos. Todos los demás gobiernos serán reemplazados por un Reino divino “que durará para siempre” (Daniel 2:44).

Cada reino debe tener un rey o una reina, ¿qué hay del Reino de Dios? La Biblia enseña que hay uno sólo que es digno de llevar a cabo esa labor.  Él que tomó todo el pecado de la humanidad en sus hombros para redimirla y además realizó milagros maravillosos.  Leemos en Isaías 9:7:

“Él se sentará en el trono de David,
y reinará sobre todo el mundo
y por siempre habrá paz.

Su reino será invencible,
y para siempre reinarán
la justicia y el derecho
”.

A su vez, cuando el ángel Gabriel se le apareció a María, éstas fueron sus palabras:

“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.  Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” 

En cuanto a la llegada del Reino de Dios, los discípulos de Jesús estaban ansiosos de saber el tiempo en que ocurriría y le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo sucederá todo esto? ¿Cómo sabremos que esas cosas están a punto de ocurrir?  Jesús contestó: “Tengan cuidado, no se dejen engañar. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: ‘Yo soy’ o ‘El momento ha llegado’. No les hagan caso. Cuando ustedes oigan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten. Aunque todo eso ha de suceder primero, todavía no es inminente el fin.”

Sabemos que a través del la historia del Cristianismo ha habido grupos extremistas y sectas que han convencido a muchos a dejar todo botado, abandonar sus trabajos, vender sus casas y gastar sus ahorros porque “¡El fin está cerca!”  Este tipo de manipulaciones anima a la gente a servir a Dios por miedo, no por amor.  Después, cuando nada ocurre, las víctimas de estas sectas tienen que rearmar sus vidas como puedan.

Sin embargo, Jesús no quiso que estuviéramos en ignorancia con respecto a su regreso y la venida del Reino, de hecho, en Lucas 21, Mateo 24 y Marcos 13 podemos leer bastante sobre este tema. En el capítulo 24 del Evangelio de Mateo, leemos sobre las señales del “fin de esta era”.  Después de mencionar guerras y rumores de guerras, terremotos, hambrunas, odio y persecuciones contra los cristianos,  Jesús nos advierte: porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.” (Mateo 24: 21-22)

            “E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:29-31)

Algunos grupos cristianos enseñan que los verdaderos creyentes serán arrebatados al cielo en el rapto antes que la “gran tribulación” empiece, pero un estudio cuidadoso de las Escrituras muestra que esto no fue lo que Jesús dijo.  ¿Por qué diría que “por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados” si ya habrían dejado la tierra?

En 1 Tesalonicenses 4:16-17 leemos:

 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Creo que muchos cristianos piensan que es aquí donde termina el relato, que seremos arrebatados con Jesús al cielo y eso será todo. Sin embargo, eso dejaría muchas preguntas sin responder, preguntas sobre las cuales la Biblia arroja mucha luz.

Por ejemplo, ¿qué le pasará a la tierra después del rapto?  ¿Y qué hay de todos los que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar sobre Jesús?  Ha habido mucha especulación -incluyendo películas Hollywoodenses- que han intentado dar respuesta a estas inquietudes, pero de hecho la Biblia las contesta todas, investiguemos.

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  • ¿Qué hay de todos los que nunca tuvieron la oportunidad de escuchar sobre Jesús?

La respuesta se puede encontrar en Apocalipsis 20 versículo 12:

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras”.

  • ¿La tierra sera destruida?

Algunos cristianos tienden a ignorar el destino de este planeta.  Ofrecen a todos un boleto para el cielo a través de Jesús pero nunca mencionan lo que le pasará con el resto de la creación de Dios después de la tribulación.

Sabemos que hasta la fecha, los científicos no han podido ubicar otro planeta en todo el universo conocido que pueda sostener vida de la misma manera que el nuestro.  Nadie que ama la naturaleza o que haya estudiado su complejidad y belleza podría entender por qué el mismo Dios que creó tantas maravillas consideraría destruirlo todo o dejar que los humanos lo hagan.  

De hecho, en ningún[1] lado en la Biblia dice que este planeta será destruido.  Por ejemplo, podemos leer en Salmo 104:5 que Diosfundó la tierra sobre sus cimientos; No será jamás removida.” y en Eclesiastés 1:4 dice: Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece.” 

En el Salmo 37:10-11 leemos:

Un poco más, y los malvados dejarán de existir;
los buscarás, pero no los hallarás. Pero los humildes heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar.”
Estas no son sólo palabras bonitas.  ¡Es la verdad!  Vemos que Dios promete que “los malvados dejarán de existir” lo que significa que no habrá más maldad e injusticia.  Luego leemos que “los humildes heredarán la tiera”.  Jesús mismo repite estas palabras en su famoso sermón del monte: Felices los humildes, porque Dios les dará en herencia la tierra.” (Mateo 5:5)

Otra pregunta: ¿Por qué los humildes están en la tierra y no en el cielo?, ¿Hay algunas personas en el cielo y otras en la tierra?

Como siempre, la Biblia tiene las respuestas.  Sin embargo, lo que estoy a punto de escribir no se enseña en la mayoría de las iglesias, cuyas creencias aún siguen bajo la influencia de doctrinas y dogmas católicos.  En mi opinión, la Reforma no llegó lo suficientemente lejos; mucho se logró pero lamentablemente muchas personas no están dispuestas a analizar o cuestionar las principales doctrinas de Lutero, Calvino y otros reformadores, lo que significa que la libertad de expresión y pensamiento dentro de las iglesias se mantienen severamente coartadas.

La Biblia dice que Toda la Escritura está inspirada por Dios y es provechosa para enseñar, para argumentar, para corregir y para educar en la rectitud” (2 Timoteo 3:16). Con la ayuda del Espíritu Santo podemos investigar estos temas sin miedo, pidiéndole a Dios que ilumine nuestro entendimiento y que nos ayude a identificar cualquier enseñanza falsa que hemos sido persuadidos a creer.

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  • ¿Quiénes estarán en la tierra y quiénes en el cielo? 

Si leemos Apocalipsis 5:9-10 encontramos esta declaración a Jesús, el Cordero de Dios:

“Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado y derramando tu sangre , redimiste para Dios gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un Reino, hiciste sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra.”

En Apocalipsis 20:4 leemos acerca de “las almas de aquellos a quienes les cortaron la cabeza por haber sido fieles al testimonio de Jesús y al mensaje de Dios. Ellos no habían adorado al monstruo ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente o en la mano. Y vi que volvieron a vivir y que reinaron con Cristo mil años.”

En 2 Timoteo 2:12 se dice: Si sufrimos, también reinaremos con él”. 

En 1 Corintios 6:2 Pablo le pregunta a los creyentes: ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?”

Los fieles cristianos que han peleado la buena batalla… acabado la carrera” y “guardado la fe”[2] tendrán el inmenso privilegio y responsabilidad de reinar con Cristo sobre la tierra y juzgar al mundo. 

Pero ¿sobre quiénes juzgarán y reinarán?  Bueno, no puede existir un Reino sin súbditos.  De hecho, la Biblia menciona dos grupos de personas que vivirán bajo el Reino, el primero está conformado por estos “reyes y sacerdotes” que “han de reinar sobre la tierra” y el segundo se encuentra en Apocalipsis 7:9-10, 13-14:

            “Después de esto ví, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

            … Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.”

 Leamos Apocalipsis 21:1-4 cuidadosamente:

            “Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, y también el mar.  Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de la presencia de Dios. Estaba arreglada como una novia vestida para su prometido. Y oí una fuerte voz que venía del trono, y que decía: “Aquí está el lugar donde Dios vive con los hombres. Vivirá con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir.»

Lo que me llama la atención en este pasaje es el hecho de que la ciudad santa baja del cielo.  Después de mucha reflexión, oración y meditación en las Escrituras he llegado a la conclusión de que al final, todos estaremos en la tierra, los que reinan con Cristo y los que viven bajo ese reinado.  Sabemos que, inicialmente, los cristianos fieles serán “arrebatados… en las nubes para recibir al Señor en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17) en la segunda venida de Jesús.  Es posible que estos cristianos sean arrebatados para ser coronados y para participar en las celebraciones de las Bodas del Cordero (Apocalipsis 19:6-9) antes de descender del cielo en la nueva Jerusalén.

Hay otro texto clave que apoya esta explicación, leemos en Apocalipsis 20:7-9: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.   Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada…

¿Cómo podría Satanás y sus seguidores rodear “el campamento de los santos y la ciudad amada” si éstos no estuvieran en la tierra?

Para poder entender estos acontecimientos en contexto es absolutamente necesario leer todo el capítulo 20 de Apocalipsis.  Toma un momento ahora para hacerlo y luego tal vez querrás leer esta sección de nuevo; de seguro tendrá mucho más sentido que antes.

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  • “Nuevos cielos y nueva tierra”:

Con respecto a la vida en la tierra después del rapto y el Armagedón, leemos en Isaías 65:17:

            “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni vendrá más al pensamiento.” 

En 2 Pedro 3:13 encontramos el mismo mensaje:“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.”

Si continuamos leyendo en Isaías 65:21-25, encontramos una hermosa descripción de cómo será la vida en esta “nueva tierra”:

                 “Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos. No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

            Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.” 

Otro pasaje muy conmovedor en el libro de Isaías que se refiere a la vida bajo el Reino de Dios dice: “Ningún habitante dirá: ‘Estoy enfermo‘”. 

Y Apocalipsis 21:4 confirma: Y secará Dios toda lágrima de los ojos de ellos y ya no habrá más muerte, ni llanto, ni dolor, porque las cosas anteriores ya pasaron”.

Quisiera concluir este estudio con este pasaje de la Biblia en 1 Corintios 15:23-26:

            “Por el pecado de Adán todos fuimos castigados con la muerte; pero, gracias a Cristo, ahora podemos volver a vivir.  Cada uno resucitará a su debido tiempo: primero Cristo; después, cuando él vuelva, resucitarán los que creyeron en él.  Luego vendrá el fin, cuando Cristo derrotará a todas las autoridades y a todos los poderes, y le entregará el Reinado a Dios el Padre, porque Cristo reinará hasta que haya vencido a todos sus enemigos.  El último enemigo que Cristo vencerá es la muerte. 

Esta es nuestra esperanza.  Esto es el Reino de Dios. Como vemos “Cristo derrotará a todas las autoridades y a todos los poderes”, tal como leímos en Daniel 2:44. “Este Reino superará a todos los demás reinos y durará para siempre!

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[1] Hay algo de controversia concerniente a un versículo en la segunda carta de Pedro, capítulo tres versículo diez.  Algunas traducciones menos exactas como la Reina-Valera dicen: Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.  Sin embargo, un estudio más profundo del griego original muestra que la traducción correcta es: Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio” (NTV) La traducción literal de la última frase es “la tierra con todo lo que hay en ella quedará expuesta”.  Si no estás convencido y te gustaría investigarlo tú mismo recomiendo que lo hagas.  Yo no he estudiado Griego Bíblico pero he pasado algún tiempo investigando este versículo cuidadosamente con la ayuda de un profesor de griego y fue así que quedé convencida de que “la tierra con todo lo que hay en ella quedará expuestaes la traducción exacta.

[2] 2 Timoteo 4:7

What is the Kingdom of God?

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The Bible says that we should put it first in our lives (Matt. 6:33) and that we should be preaching it to others (Luke 9:2).  We pray for God’s kingdom to come on a regular basis, but if someone were to ask us: “Please, explain to me exactly what the Kingdom of God is”, would we know what to say?

 I think that when many people use the expression “Kingdom of God”, they forget what the word “kingdom” means.  Certainly, is not a state of the heart of some kind of “good vibe”.  The definition of the actual word Kingdom is “a country or area ruled by a king or queen” (Macmillan Dictionary).  Thus, when we pray for God’s kingdom to come, we are asking for Him to rule, not only in our hearts and minds, but also over a determined territory: “on earth as in heaven” (Matthew 6:10).

 We are encouraged by Jesus to “seek and you will find” (Matthew 7:7).  However, in order to be able to seek regarding what the Kingdom of God is, we perhaps need to set aside pre-conceived ideas and search with open minds, which could lead to questioning things we have been taught all our lives by people we know and trust.  Therefore, let this journey of investigation be a prayerful one. Take some time now to ask for God’s guidance as you seek to understand more about this topic which is one of the most important in the Bible.

 To understand the Kingdom of God we must first look into the Old Testament; the deep and extremely relevant prophesies in the book of Daniel speak directly about the topic.  I urge you to take some time now to read the second chapter of the book of Daniel, which describes how the king of Babylon, Nebuchadnezzar, had had a very strange dream and was trying to find someone to interpret it for him.  Finally, a young Hebrew man called Daniel was able to give him the interpretation that God had revealed to him.

“But after your kingdom comes to an end, another kingdom, inferior to yours, will rise to take your place. After that kingdom has fallen, yet a third kingdom, represented by bronze, will rise to rule the world. Following that kingdom, there will be a fourth one, as strong as iron. That kingdom will smash and crush all previous empires, just as iron smashes and crushes everything it strikes. The feet and toes you saw were a combination of iron and baked clay, showing that this kingdom will be divided. Like iron mixed with clay, it will have some of the strength of iron. But while some parts of it will be as strong as iron, other parts will be as weak as clay. This mixture of iron and clay also shows that these kingdoms will try to strengthen themselves by forming alliances with each other through intermarriage. But they will not hold together, just as iron and clay do not mix.

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 “During the reigns of those kings, the God of heaven will set up a Kingdom that will never be destroyed or conquered. It will crush all these kingdoms into nothingness, and it will stand forever. That is the meaning of the rock cut from the mountain, though not by human hands, that crushed to pieces the statue of iron, bronze, clay, silver, and gold. The great God was showing the king what will happen in the future. The dream is true, and its meaning is certain.”(Daniel 2:39-45)

As we can see, in verses 44 – 45 of this chapter, we have a very real promise for the future which has not been fulfilled yet: “the God of heaven will set up a kingdom that will never be destroyed or conquered. It will crush all these kingdoms into nothingness, and it will stand forever.”  Surely it would be impossible to argue that this text is speaking about a “kingdom in people’s hearts”.

This gives us hope.  If we are to take these words from the book of Daniel seriously, we should know that God will intervene and “will crush all these kingdoms into nothingness”. All other governments will be replaced by His “kingdom that will never be destroyed or conquered” (Daniel 2:44)

Every kingdom must have a king or queen; what about the Kingdom of God? The Bible shows that there is only one who is qualified for this task; the same one who took all of humanity’s sins on his shoulders and carried out incredible miracles.  We read in Isaiah 9:7:

“Of the greatness of his government and peace
    there will be no end.
He will reign on David’s throne
    and over his kingdom,
establishing and upholding it
    with justice and righteousness
    from that time on and forever”.

 Also, when the angel Gabriel came to Mary, these were his words:

 “And behold, you will conceive in your womb and bear a son, and you shall call his name Jesus.  He will be great and will be called the Son of the Most High. And the Lord God will give to him the throne of his father David, and he will reign over the house of Jacob forever, and of his Kingdom there will be no end.” (Luke 1:31-33)

 Regarding the coming of God’s Kingdom, Jesus’ disciples were keen to know the time when it would arrive and asked him: “when will this be? And what will happen in order to show that the time has come for it to take place?” Jesus replied: “Be on guard, don’t be deceived.  Many men, claiming to speak for me, will come and say, ‘I am he!’ and ‘The time has come!’ But don’t follow them.  Don’t be afraid when you hear of wars and revolutions; such things must happen first, but they do not mean that the end is near” (Luke 21:7-9)

 We know that throughout the history of Christianity there have been extremist groups and sects that have convinced many to drop everything, leave their jobs, sell their houses and cash in their savings because “the end is nigh!”  This kind of manipulation encourages people to serve God out of fear, not love.  Later, the victims of these sects are left to rebuild their lives as best they can, often in very adverse circumstances.

 However, Jesus did not want us to remain ignorant about his return and the coming of the Kingdom. In fact, in Luke 21, Matthew 24 and Mark 13 we can read extensively about this topic.  In chapter twenty-four of the gospel of Matthew, we read about the signs of the “end of the age”. After speaking about wars and rumours of wars, earthquakes, famine, hatred and persecution against Christians, Jesus warns us that: “then there will be great tribulation, such as has not been from the beginning of the world until now, no, and never will be. And if those days had not been cut short, no human being would be saved. But for the sake of the elect those days will be cut short. (Matt. 24: 21-22)

 Immediately after the tribulation of those days the sun will be darkened, and the moon will not give its light, and the stars will fall from heaven, and the powers of the heavens will be shaken. Then will appear in heaven the sign of the Son of Man, and then all the tribes of the earth will mourn, and they will see the Son of Man coming on the clouds of heaven with power and great glory.  And he will send out his angels with a loud trumpet call, and they will gather his elect from the four winds, from one end of heaven to the other.”

 Some churches teach that true believers will be swept up into heaven in the rapture before the “great tribulation” even begins, but a careful study of the Scriptures shows that this is not actually what Jesus said.  Why would he say that “for the sake of the elect those days will be cut short” if they had already left the earth?

In 1 Thessalonians 4:16-17 we read:

“For the Lord himself will descend from heaven with a cry of command, with the voice of an archangel, and with the sound of the trumpet of God. And the dead in Christ will rise first. Then we who are alive, who are left, will be caught up together with them in the clouds to meet the Lord in the air, and so we will always be with the Lord.”

 I think that many Christians believe that this is where the narrative ends, that we are gathered up with Jesus into heaven and that’s it.  But this still leaves a lot of questions unanswered, questions that the Bible sheds light on.

 For example, what happens to the earth after the rapture? What about all those who never had the chance to hear about Jesus?  There has been a lot of speculation and a good number of Hollywood movies that have attempted to answer these very real and relevant questions, but in fact the Bible does answer them all. Let’s see.

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 What about all the people who never had a chance to hear about Jesus?

 The answer can be found in Revelation 20 verse 12:

I saw the dead, great and small, standing before the throne, and books were opened. Then another book was opened, which is the book of life. And the dead were judged by what was written in the books, according to what they had done”.

 Will the earth be destroyed?

Some Christian groups tend to ignore the fate of this planet.  They offer people a ticket to heaven via Jesus, but never mention what will happen to God’s creation after the tribulation.

We know that to date, scientists have not been able to locate another planet in the whole of the known universe that is able to sustain life in the same way as ours.  No one who loves nature or has studied its complexity and beauty could fathom why the same God who created such marvels would consider blowing it all to pieces or allowing humans to do so.

In fact, nowhere in the Bible[1] does it state that this planet will be destroyed.  For example, we can read in Psalm 104:5 “You have set the earth firmly on its foundations and it will never be moved” and in Ecclesiastes 1:4 it states that: “A generation goes, and a generation comes, but the earth remains forever.” 

In Psalm 37:10-11, we read:In just a little while, the wicked will be no more; though you look carefully at his place, he will not be there. But the meek shall inherit the land and delight themselves in abundant peace.” These are not merely nice sounding, pretty words.  This is truth!  We see that God is promising that “the wicked will be no more”; meaning no more corruption and injustice.  Then we read that the “meek will inherit the land”.  These words are of course echoed by Jesus in his most famous sermon: “Blessed are the meek, for they shall inherit the earth.(Matthew 5:5). 

Another question: Why are the meek on the earth and not in heaven?  Are some people in heaven and some on earth?

As always, the Bible has the answers.  However, what I am about to write is not taught by the majority of churches and theologians, whose teachings are still heavily influenced by Catholic doctrine and dogma.  In my opinion, the Reformation did not go nearly far enough; a lot was achieved but sadly most people are now unwilling to analyze or question the teachings of Luther and Calvin and others, meaning that freedom of thought and expression within churches continues to be severely restricted.

The Bible says that “All scripture is inspired by God and is useful for teaching the truth, rebuking error, correcting faults and giving instruction for right living” (2 Timothy 3:16). With the help of the Holy Spirit we can investigate these questions without fear, praying that God will illuminate our understanding and help us identify any false teachings we have been persuaded to believe.

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  • Who will be on earth and who will be in heaven?

If we read Revelation 5:9-10 we find this statement to Jesus, the Lamb of God:

“… You are worthy to take the scroll and to break open its seals.                                                      For you were killed, and by your sacrificial death you bought for God people from every tribe, language, nation and race.  You have made them a Kingdom of priests to serve our God and they shall rule on earth.

 In Revelation 20:4 we read about: “the souls of those who had been beheaded for the testimony of Jesus and for the word of God, and those who had not worshiped the beast or its image and had not received its mark on their foreheads or their hands. They came to life and reigned with Christ for a thousand years.(Revelation 20:4). 

2 Timothy 2:12 says: if we endure, we will also reign with him.

In 1 Corinthians 6:2 Paul asks the believers: “Or do you not know that the saints will judge the world?  And if the world is to be judged by you, are you incompetent to try trivial cases?”                                           

Faithful Christians who have “fought the good fight… finished the race” and “kept the faith[2] will have the immense privilege and responsibility of reigning with Christ over earth and judging the world.

But who will they be judging and ruling over?  You can’t have a Kingdom without subjects.  In fact, the Bible mentions two groups of people. The first is formed by this group of “kings and priests” that are to “rule over earth”, the second one can be found in Revelation 7:9-10, 13-14:

“After this I looked, and behold, a great multitude that no one could number, from every nation, from all tribes and peoples and languages, standing before the throne and before the Lamb, clothed in white robes with palm branches in their hands, and crying out with a loud voice, “Salvation belongs to our God who sits on the throne, and to the Lamb!”

            … “These are the ones coming out of the great tribulation.  They have washed their robes and made them white in the blood of the Lamb”. 

Let us read Revelation 21:1-5 carefully: 

“Then I saw a new heaven and a new earth, for the first heaven and the first earth had passed away, and the sea was no more. And I saw the holy city, new Jerusalem, coming down out of heaven from God, prepared as a bride adorned for her husband.  And I heard a loud voice from the throne saying, “Behold, the dwelling place of God is with man. He will dwell with them, and they will be his people, and God himself will be with them as their God.  He will wipe away every tear from their eyes, and death shall be no more, neither shall there be mourning, nor crying, nor pain anymore, for the former things have passed away.”

What strikes me in this passage is the fact that the holy city comes down from heaven.  After much reflection, prayer and meditation on the Scriptures I have come to the conclusion that in the end, we will all be together on earth; those who are reigning with Christ and those who are living under their rule.  We know that, initially, the faithful believers will be “will be caught up … in the clouds to meet the Lord in the air” (1 Thessalonians 4:17) in Jesus’ second coming.  It is possible that these faithful Christians are caught up in the rapture to be crowned and to participate in the celebrations of the Weddings of the Lamb (Rev.19:6-9) before descending from heaven in the new Jerusalem.

There is another very key text that supports this explanation: we read in Revelation 20:7-9: “And when the thousand years are ended, Satan will be released from his prison and will come out to deceive the nations that are at the four corners of the earth, Gog and Magog, to gather them for battle; their number is like the sand of the sea.  And they marched up over the broad plain of the earth and surrounded the camp of the saints and the beloved city.”

How could Satan and his followers surround “the camp of the saints and the beloved city” if they were not on earth?

In order to understand these events in context it’s absolutely necessary to read the whole of Chapter 20 of Revelation.  Take some time to do it now and then perhaps read this section again; surely it will make a lot more sense afterwards.

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  • “A new heaven and a new earth”:

Regarding life on earth after the Rapture and Armageddon, we read in Isaiah 65:17 that:

“For behold, I create new heavens
    and a new earth,
and the former things shall not be remembered
    or come into mind.”

In 2 Peter 3:13 we find the same idea, echoed: “But according to his promise we are waiting for new heavens and a new earth in which righteousness dwells”. 

If we continue reading in Isaiah 65:21-25 we find a beautiful description of what life will be like on the “new earth”:

 “They shall build houses and inhabit them;
    they shall plant vineyards and eat their fruit.
They shall not build and another inhabit;
    they shall not plant and another eat;
for like the days of a tree shall the days of my people be,
    and my chosen shall long enjoy the work of their hands.
They shall not labor in vain
    or bear children for calamity,
for they shall be the offspring of the blessed of the Lord,
    and their descendants with them.
Before they call I will answer;
    while they are yet speaking I will hear.
The wolf and the lamb shall graze together;
    the lion shall eat straw like the ox,
    and dust shall be the serpent’s food.
They shall not hurt or destroy
    in all my holy mountain,” says the Lord.

Another very moving passage in the book of Isaiah that refers to life during God’s Kingdom reads: “No one who lives in our land will ever again complain of being ill, and all sins will be forgiven”. (Isaiah 33:24) 

And Revelation 21:4 confirms:

“He will wipe away every tear from their eyes, and death shall be no more, neither shall there be mourning, nor crying, nor pain anymore, for the former things have passed away.” 

I would like to finish this study by leaving you with this passage from 1 Corinthians 15:23-28:

“For as in Adam all die, so also in Christ shall all be made alive. But each one will be raised in proper order: Christ, first of all; then, at the time of his coming, those who belong to him.  Then the end will come; Christ will overcome all spiritual rulers, authorities, and powers, and will hand over the Kingdom to God the Father.   For Christ must rule until God defeats all enemies and puts them under his feet.   The last enemy to be defeated will be death.”

This is our hope.  This is the Kingdom of God. As we can see “Christ will overcome all spiritual rulers, authorities, and powers”, just as we read in Daniel 2:44. It will crush all these kingdoms into nothingness and it will stand forever.

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[1] There is some controversy regarding a verse in the second book of Peter, chapter three verse ten.  Some older, less exact translations such as the King James version read: But the day of the Lord will come as a thief in the night; in the which the heavens shall pass away with a great noise, and the elements shall melt with fervent heat, the earth also and the works that are therein shall be burned up.However, extensive study on the original Greek shows that the more correct rendering is: But the day of the Lord will come like a thief, and then the heavens will pass away with a roar, and the heavenly bodies will be burned up and dissolved, and the earth and the works that are done on it will be exposed.” (ESV).  If you aren’t convinced and would like to look into this yourself I would really recommend you do so.  I have not studied Biblical Greek but spent some time investigating this verse carefully with the help of a Greek scholar and it was thus that I became convinced in my mind that “the earth and the words that are done on it will be exposed” is the correct translation here.

[2]  2 Timothy 4:7

4 Ways the Modern Church Looks Nothing Like the Early Church

I often hear Christians say that we should be more like the early church. And I must admit, I’ve been one of those Christians. But if we linger on what this would look, I wonder how many of us would rather stay put in our 21st century churches. After all, first century Christians clung to a set of values that differs quite radically from most Christians today

How We View Other Christians

One uncomfortable value trumpeted by the early Christians was their view of the church as a family. The first Christians saw themselves as brothers and sisters and mothers and fathers to everyone who was part of the Christian community.

This is, of course, well known to anyone who reads the New Testament. But we shouldn’t read the church-as-family metaphor through the lens of our modern-day Western family values, where our high-maintenance grandparents are shuffled off to retirement homes and annoying siblings are treated as outcasts.

In the first century, the family unit extended far beyond the nuclear family and was held together by an unconditional bond of commitment and service. You didn’t have to like your relatives, but you were expected to love them.

It’s within this context that Jesus and Paul blew open the doors of the home and welcomed in all believers as brothers and sisters. They created a new focus on the family that extended far beyond one’s nuclear relatives and included people of every race and social strata who gave their allegiance to the risen Christ.

We shouldn’t read the church-as-family metaphor through the lens of our modern-day Western family values. In the first century, the family unit was held together by an unconditional bond of commitment and service.

How We Spend Our Money

Many churches today spend most of their revenue on salaries, building mortgages and other material supplements to ministry. Look at any church budget and you’ll probably find 1 or 2 percent of church funds allocated to benevolence—helping poor people in need. Maybe another 5 percent, or 10 percent at best, is given to needs outside the church that on some level help the poor.

But such distribution of funds runs counter opposite to how the early church spent its money. The New Testament talks a lot about giving money, but rarely—if ever—talks about giving toward salaries, and it never mentions giving money toward a building. (For what it’s worth, it also never mentions giving 10 percent, which is still a staple value in modern churches.)

When the New Testament talks about giving, it refers to redistributing money to the poor—usually, poor believers outside church walls (Romans 15:22-29; 1 Corinthians 16:1-4; 2 Corinthians 8-9). When Paul declares “God loves a cheerful giver” (2 Corinthians 9:7) for instance, it was in the context of Gentile churches giving money to poor Jewish believers living in Jerusalem. In fact, Paul spilled more ink talking about giving to poor people than he did on the doctrine of justification by faith.

Jesus Himself said that giving to the poor is one of the main criteria of genuine faith (Luke 12:33, 14:33, Matt 19:16-30) and the primary means by which He’ll sort out the wicked from righteous on Judgment day (Matt 25:31-46). If we take Jesus’s words seriously—and our church budgets suggest that we don’t—our suburban churches might look a little different.

How We Think About Power

Another modern value that was unknown to the early church is militarism. Militarism refers to the “belief or desire that a country should maintain a strong military capability and be prepared to use it aggressively to defend or promote national interests.” There’s no doubt about it—militarism profoundly shapes American values.

But it also shapes American Christian values. Military historian Andrew Bacevich has unearthed the roots of American militarism and has discovered that the man behind the curtain has been none other than the evangelical church. After much research, Bacevich concludes: “Were it not for the support offered by several tens of millions of evangelicals, militarism in this deeply and genuinely religious country becomes inconceivable.”

But the early church was unmistakably not militaristic. Early Christians were never fascinated with the power of the Roman military; rather, they clung to the rhythm of the cross, where evil is conquered not by swords and spears but by suffering and love. In fact, the most quoted verse among early Christians was Jesus’s command that we should love our enemies (Matthew 5:44); it was the John 3:16 of the first few centuries.

Today, it’s buried under a pile of caveats and footnotes—we can’t really love all our enemies. When it comes to people perceived as threats, most people today—ironically, even Christians—prefer justice to grace.

Maybe Christians should serve in the military or use violence as a last resort to defend the innocent. These are tough questions to answer. But when the Church has become the turbo engine behind the military machine—to aggressively defend or promote national interests—we flee from our early church roots, whose allegiance to God’s Kingdom demoted their allegiance to Rome’s kingdom.

How We Study the Bible

The early church also valued the corporate study of the Bible. You may think the modern church has this one down. Most Christians own several Bibles, and church programs often contain a wide array of Bible studies and spiritual classes.

The early church took seriously Jesus’s statement that people can’t live on bread alone, but on every word that comes from the Lord’s mouth.

Be that as it may, Christians today exhibit an unprecedented biblical illiteracy despite owning dozens of Bibles. According to one statistic, 60 percent of confessing born-again Christians can’t name five of the 10 commandments, 81 percent don’t believe (or aren’t aware of) the basic tenants of the Christian faith, and 12 percent think that Joan of Arc was Noah’s wife.

Early Christians eagerly soaked up the word of God like a sponge. The New Testament letters, for instance, not only contain direct quotations from the Old Testament but also many subtle allusions (brief phrases) that were expected to be understood by the reader. For instance, the book of Revelation alone does not contain a single direct quotation from the Old Testament, and yet has more than 500 allusions to words or phrases from the Old Testament. These allusions could only be picked up on by readers who were intimately familiar with the Old Testament Scriptures.

The early church took seriously Jesus’s statement that people can’t live on bread alone, but on every word that comes from the Lord’s mouth (Matthew 4:4). And when Jesus told His disciples to teach others “all that I command you,” they did it (Matthew 28:20).

This is why Christian leaders in the first centuries of the faith mandated a rigorous, communal study of the Bible for everyone who became a believer. Every new convert to Christianity spent their first three years of the faith studying through the entire Bible so that it seeped down into their bones.

This wasn’t an option. To become a Christian meant becoming reconfigured through the Word of God. And here’s the thing: Prior to the printing press (A.D. 1450), most people couldn’t read. The whole idea of doing private devotions was unthinkable until 500 years ago. And yet—despite being illiterate—Early Christians became fluent in Scripture by listening to the communal reading and teaching of God’s word.

The first Christians actually lived as if the same God who breathed stars into existence also breathed out His Word for us to cherish, memorize, and read ten thousand times over. They would have been mystified by our modern ability to own, read and yet neglect the priceless written word.

I fear that our desire to get back to the early church would require a rather extensive overhaul of the shape of contemporary gatherings.

BY PRESTON SPRINKLE

Reblogged from: http://www.relevantmagazine.com/god/church/4-ways-modern-church-looks-nothing-early-church

¿Es cierto que todo pasa por alguna razón?

“Todo pasa por algo”. “Dios tiene un plan para todo; Él está en control”.  Estas son las típicas frases que muchas personas bien intencionadas dicen cuando algún amigo o pariente se encuentra mal o está sufriendo por cualquier causa.  ¿Pero son ciertas estas palabras?  ¿Realmente son Bíblicas? 

Muchas personas quieren encontrarle una razón a todo lo que pasa y se preguntan: “¿Por qué esto me pasó a mí?” o “¿Por qué Dios permitió que sucediera?”

En vez de apoyar a los que están sufriendo, abrazarlos o escucharlos, tratan de explicar los sucesos a su manera y hacer que todo tenga sentido.  En un esfuerzo por “consolar” al afligido, quieren hacerles entender por qué este acontecimiento terrible les pasó.  Me entristece decirlo, pero muy a menudo, le dicen a un doliente que “Dios se ha llevado” a su ser querido, o que de alguna manera, fue parte de “Su plan”.  ¿Pero realmente debemos explicarlo así?

¿Es cierto que Dios controla cada detalle de nuestras vidas?  Muchos cristianos creen que Dios planifica y controla todo lo que pasa en el mundo, lo que les lleva a pensar que cuando las cosas salen mal, es porque era el designio de Dios.

Ahora bien, es importante recordar que desde que Adán y Eva fueron expulsados del Jardín de Edén ya no vivimos en un estado perfecto bajo la guía de Dios.  De hecho, al comer la fruta prohibida, Adán y Eva se rebelaron contra la soberanía de Dios y eligieron vivir de manera independiente.

Cuando Jesús vino a la tierra fue tentado tres veces por el diablo, en una de esas ocasiones, “le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.  Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” (Lucas 4:5-7)

Si esto no hubiera sido cierto, Jesús, que es la verdad personificada, hubiera replicado que no podía ofrecer lo que no era suyo.  Sin embargo, ¿por qué no respondió así? Porque sabía bien que “el mundo entero está bajo el poder del maligno.” (1 Juan 5:19b).

Si decidimos creerle a la Biblia y aceptar que este mundo se encuentra actualmente bajo el poder del diablo, las cosas empiezan a tener mucho más sentido.   Al ver las noticias o estudiar la historia y saber de masacres, abuso infantil y guerras, comprendemos que no es Dios quien causa esas cosas, sino que es Satanás, como gobernante de este mundo, el responsable de lo que sucede en él.

Afortunadamente, la historia no termina allí.  La Biblia muestra que Dios no permitirá que Satanás sea “el dios de este mundo” para siempre (2 Corintios 4:4ª).  Después del regreso de Jesús y de la batalla de Armagedón[1]  Satanás será atado y arrojado al abismo por mil años como leemos en Apocalipsis 20:1-3.

Algunas personas creen que desde la muerte de Jesús en la cruz y su resurrección, el diablo ha sido conquistado.  Es cierto que “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1 Juan 3:8). No nos cabe duda de que Cristo es más fuerte que el diablo y que no tenemos por qué vivir con temor a Satanás.  Sin embargo, la batalla espiritual no ha terminado aún.  Si el diablo hubiera sido completamente vencido cuando Jesús murió en la cruz no tendríamos que preocuparnos por vestirnos con toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:11). Además, ¿por qué existiría esta advertencia a los cristianos en 1 Pedro 5:8?: Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

Parte 2: ¿Cómo consolar?

Es muy común que repitamos frases que hemos escuchado porque pensamos que pueden consolar a alguien, pero de hecho no nos hemos detenido para considerar el verdadero impacto de aquellas palabras o si se encuentran en la Biblia o no.  Por ejemplo, muchas personas le dicen a los que sufren que “Dios no dejará que seas probado más de lo que puedas soportar”.  Pero puede ser muy hiriente escuchar esto, puesto que muchas personas consideran que el sufrimiento que experimentan ES más de lo que pueden soportar.  Además, no es lo que dice el versículo Bíblico.  Si volvemos a las escrituras veremos que el pasaje en 1 Corintios 10:13 dice: “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

Caer en tentación y ser “probado” son dos conceptos muy diferentes.  Con respecto a la tentación, leemos en Santiago 1:13-15 que: “Cuando alguien sea tentado, no diga que ha sido tentado por Dios, porque Dios no tienta a nadie, ni tampoco el mal puede tentar a Dios. Al contrario, cada uno es tentado cuando se deja llevar y seducir por sus propios malos deseos. El fruto de estos malos deseos, una vez concebidos, es el pecado; y el fruto del pecado, una vez cometido, es la muerte.”  Esto no tiene nada que ver con la experiencia de una persona que, por ejemplo, sufre tras la muerte de un ser querido o enfrenta una enfermedad incurable.

En ciertos círculos evangélicos es común escuchar a la gente jactarse con las palabras: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece!!!”(Filipenses 4:13), citadas fuera de contexto o con un énfasis innecesario en la primera parte del versículo “Todo lo puedo” y no expresando con humildad el énfasis en el resto del versículo “en Cristo que me fortalece”. 

Creo que es importante leer este texto en su contexto: No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” (Filipenses 4:11-13) Si no leemos estas palabras en su contexto creamos falsas expectativas para nosotros mismos y para otros, asumiendo que podemos llegar a ser una especie de superhéroe en Cristo, capaces de hacer cualquier cosa.

Volviendo al tema principal, las personas que sufren no desean oír una lección de teología, ni una charla motivadora que los haga sentir mejor.  Más bien, necesitan nuestra compañía en su dolor, nuestro abrazo, nuestra empatía y ayuda práctica.  La Biblia dice: “Gocémonos con los que se gozan y lloremos con los que lloran.” (Romanos 12:15).  Que Dios abra nuestros corazones al sufrimiento de otros, para poder compartir su dolor, escucharlos y ser capaces de llorar con los que lloran, tal como Cristo lloró al lado de la tumba de su amigo Lázaro cuando había muerto[2]. Cuando los otros lo vieron, exclamaron: “¡Miren cuánto lo quería!”[3] Con la ayuda del Espíritu Santo, podremos demostrar a los demás cuánto los queremos y que podemos acompañarlos en su dolor, esto es más consolador que cualquier palabra.

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[1] Apocalipsis 16:14, 16, Apocalipsis 19:11-21

[2] Juan 11:35

[3] Juan 11:36

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