VOTAR o mejor BOTARLOS  a todos

 

Hoy en día asistimos a un evento cuyas consecuencias pocos hubieran imaginado.  Me refiero al “Brexit”, la votación llevada a cabo por los británicos para permanecer o salir de la Unión Europea, a la cual pertenecen desde 1973.

Hoy se dice incluso que muchos han cambiado de opinión al ver las consecuencias políticas y económicas que esta votación desencadenó, consecuencias que aún no alcanzamos a visualizar en su totalidad.

El hecho de que, en la práctica, el Reino Unido aún no ha salido del bloque europeo y de que todo sigue exactamente igual que el día anterior al de la votación, nos hace darnos cuenta de que todas estas “consecuencias” (desplome de los mercados bursátiles, volatilidad de los mercados de divisas y expresiones alarmistas de los líderes mundiales), no son más que creaciones de los grandes poderes detrás del sistema financiero y político, quienes son a quienes sirven las votaciones y financian las campañas políticas.

De allí que surjan las siguientes interrogantes: ¿representan los candidatos u opciones lo que yo realmente quiero?,  ¿vale la pena que los cristianos voten? , ¿deben los cristianos cifrar su confianza en la política?,

Lo cierto es que la Biblia no nos anima en ningún lugar a participar de la política, ¿por qué? El Salmo 146:3 explica:

“No confiéis en los príncipes,
Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación.”

Aunque a los cristianos se nos dice que oremos por aquellos que están en autoridad (1 Tim 2:1-2), no se nos dice en ningún lugar que busquemos llegar a ser una autoridad política o que participemos en elegirlas.

Los cristianos hemos sido comprados con la sangre de Jesús para mantenernos en unidad (1 Corintios 1:10), sin embargo, quienes participan en campañas políticas a menudo terminan enemistados, divididos, debatiendo y discutiendo entre ellos.

Cuando nos apartamos de la política, podemos llegar a estar verdaderamente unidos en Cristo, bajo Su reino, el Reino de Dios.

No debemos olvidar que este Reino reemplazará a todos los gobiernos humanos y únicamente él subsistirá para siempre (Daniel 2:44, Salmo 2).

Por otro lado, la Biblia también nos advierte que la política está bajo el control del mundo, “y el mundo entero está bajo el poder del maligno” (1 Juan 5:19).

Jesús es nuestro único líder y él rehusó convertirse en un gobernante temporal (Juan 6:15), en vez de eso, dijo “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36).

¡Sigamos esperando en nuestro único Rey y Líder, Jesucristo!  

Alejémonos de la política, la cual sólo nos divide y sirve a los adversarios del Reino de Dios.

La paz de Cristo sea con todos ustedes.

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