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Amo a Dios por sobre todas las cosas y quiero servirle de todo corazón, “en Espíritu y en Verdad” (Juan 4:24).

Quiero predicar el evangelio como nos mandó Jesucristo.

Tener una hermandad donde todos seamos iguales, como en el cristianismo primitivo (sin clero).

Obedecer a la Biblia como autoridad y no a mandatos de hombres, evitando así discusiones doctrinales que no conducen a nada.

Seguir los mandamientos de Cristo y no los decretos de las iglesias.

Servir a Dios y al prójimo con amor sincero y no con hipocresía o ambición.

No lucrar con la palabra de Dios, ni vivir de los diezmos de los hermanos.

No liderar una secta: Jesús es nuestro líder mientras que los cristianos somos todos hermanos.

No exigir a nadie disfrazarse de abogado u hombre de negocios para asistir a la iglesia, los cristianos no inventaron el traje y la corbata. Dios juzga por el corazón y no por las apariencias, tampoco los cristianos del siglo primero cambiaban de vestimenta para congregarse.

Hacer el bien, consolar con la Palabra y dar a los pobres como hizo nuestro Señor.

Predicar el Reino de Dios y de Su Cristo como la única solución a los problemas de la humanidad (Apocalipsis 12:10; Daniel 2:44; Salmo 2).

No juzgar, sino consolar.

No pedir, sino dar.

No mandar, sino animar.

No derribar, sino edificar.

¡No más religión!, Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, sólo El nos conducirá al Padre y sólo Su sacrificio hace posible el perdón de los pecados.

La religión es la gran culpable de que la gente se mate y se odie.

Las religiones son las tiendas donde se vende la salvación, pero ninguna da garantía.

La religión es una ramera borracha montada sobre su amante bestia política (Apocalipsis capítulos 17 y 18).

La religión vive en “lujo desvergonzado” mientras muchos de sus feligreses pasan hambre.

Las religiones proclaman que son el único camino a la salvación, “la casa de Dios” o “el Arca de Noé” y afirman que “nunca verán lamento”, sin embargo nada bueno les espera, su corrupción es evidente y “Dios ha recordado sus actos de injusticia”, por eso un ángel advierte en la Biblia: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados y no quieren recibir parte de sus plagas. Porque sus pecados se han amontonado hasta llegar al cielo, y Dios ha recordado sus actos de injusticia (Apocalipsis 18:4,5)”

Si tiene los mismos deseos o desea aprender más acerca de Dios y Su Palabra la Biblia, escríbanos a vengaturreino@gmail.com

¡Que la gracia de Dios el Padre, el amor de nuestro Señor Jesucristo y la guía del Espíritu Santo estén con todos nosotros!